Esna es una apacible ciudad a orillas del Nilo, famosa por albergar el Templo de Jnum, una joya grecorromana sepultada bajo tierra durante siglos y rescatada casi intacta. Destaca por su imponente sala hipóstila de 24 columnas con relieves bellamente conservados y por sus antiguas esclusas, donde los cruceros hacen parada obligatoria para cruzar el desnivel del río.