Turquia

Pais de contrastes


Dice la leyenda que los dioses decidieron crear un lugar en el que Oriente y Occidente se unieran. Deseaban fusionar las dos culturas en una nueva propuesta que aglutinara lo mejor y más hermoso de ambas. Y así nació Turquía, un país de contrastes y elegido por numerosos pueblos que han dejado su huella: hititas, urarteos, frigios, lidios, carios, licios, griegos, romanos, bizantinos, georgianos, armenios, árabes, persas, kurdos, selyúcidas, turcomanos y otomanos.

Pero Turquía ofrece, además, magníficas playas color turquesa, impresionantes cataratas, frondosos bosques con interesantes especies endémicas, fértiles valles, cuevas con estalactitas y estalagmitas, así como formaciones rocosas muy originales y que permanecen en el recuerdo por mucho tiempo en el corazón de quien las descubre. Este paisaje encantado tiene la peculiaridad de cambiar de color dependiendo de la luz solar. Los tonos marrones, ocres y rojos se convierten en azules y grises con las últimas luces del día.
En Turquía existen también ciudades subterráneas escondidas tras intrincados laberintos y accesos ocultos, viviendas cavadas en la roca e iglesias de piedra con hermosos frescos que parecen resurgir del mismo centro de la Tierra.