Tailandia


Por poco que se conozca Asia, la palabra Tailandia produce al que la escucha, la visión de una serie de diapositivas en su mente muy variadas. Cualquiera que haya visto alguna película, reportaje, noticia, o revista donde aparezca el país de la sonrisas, queda gravado en el subconsciente la belleza que desprenden las imágenes, y fácilmente se relaciona con el país de origen al escuchar el nombre de Tailandia.

Las mil facetas que ofrece el reino de Siam, son la forma perfecta para dar una experiencia única al visitante. Algunos les cautiva sus hermosas playa del sur donde la arena blanca contrasta con las aguas cristalinas, mientras que otros guardan en su memoria escenas de tribus norteñas y templos medio en ruinas cubiertos de selva. Aunque el primer examen que debe pasar uno al llegar al país, es moverse por Bangkok, la frenética capital.

A los tailandeses, bajo su pecho les late un gran corazón esculpido a base budismo y respeto hacia el prójimo, abierto para los occidentales que muestran interés y aprecio hacia ellos. Compartir y degustar la gastronomía local en cualquier mesa de un puesto de callejero, es la mejor manera de intercambiar palabras y mezclarse con sus gentes e idioma, ellos encantados le regalarán una sonrisa al recién llegado que se puede traducir como, “Bienvenido a Tailandia”.

La facilidad que tiene el país para ser recorrido de punta a punta, hará que se descubran zonas poco frecuentadas por turistas, donde se podrá contemplar la vida cotidiana de sus habitantes y respirar Tailandia en toda su esencia. Las cuatro regiones generales de Tailandia ocultan tesoros por descubrir y sitios por conocer.